MONUMENTOS Y EDIFICIOS

 

 

 

 

 

VIRGEN DE LA SIERRA

 

 

            La historia de la milenaria imagen de Nuestra Señora de la Virgen de la Sierra, Patrona de Moral de Calatrava, se hace confusa en sus primeros tiempos, que según algunos estudiosos, parece haber sido construida en su origen por culturas bárbaras venidas de Alemania entre los siglos III-VII de nuestra era, los Godos. Estas tribus de bárbaros y cristianizados, conquistaron la península formando provincias como la oretana, a la cual pertenecía la actual comarca de Moral de Calatrava, y cuya capitalidad se encontraba en el Cerro de Oreto, cerca del Jabalón hacia el oeste del Moral y junto a la conocida ermita de Zuqueca (Granátula de Calatrava)

 

 

Se inicia la devoción y el culto en los siglos VII y VIII. Se da como cierta la fecha del año 674, en que Flavius Wamba, colocó la primera piedra del santuario en la ladera del cerro de San Cristóbal, donde fue llevada la primera imagen de Santa María, que los moraleños la llamaron Virgen de la Sierra.

 

            En los primeros lustros del siglo VIII, ante el peligro de los mahometanos, los cristianos moraleños decidieron ocultar la imagen de la Virgen en un lugar seguro donde la barbarie de los invasores no pudiera vengarse y así evitar una profanación segura de la imagen. El lugar elegido fue el valle del Oro, al este y acierta distancia de la población. Así, la imagen de la Virgen quedó oculta hasta el siglo XIII, por los años 1212, en el reinado de Alfonso VIII, el de las Navas. En este tiempo la virgen rompió su silencio y se apareció a las gentes de Moral. Y Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció en forma de paloma blanca. Al verla, un pastorcillo que cuidaba de sus ovejas en aquellos parajes, le tiro una piedra y, creyendo haberle dado, se puso la deseada pieza entre los matorrales y al levantar unas piedras, dio con la paloma buscada, que no era otra cosa que la imagen de una pequeña virgencita, morena, “cual una pastora serrana”.

 

            Este feliz hallazgo llenó de alegría y consuelo a todas las gentes de Moral que emocionadas oyeron el relato del pastorcillo y le creyeron. Se acrecentó la devoción a Santa María y el pueblo la llamó de la Sierra, en recuerdo, seguramente, del lugar en que fue hallada. Se hizo famosa su devoción y de los pueblos comarcanos acudían a suplicar su intervención divina.

 

            En el año 1734, necesariamente tuvieron que realizar una reparación en su primitivo santuario y allí se encontraron unas monedas con inscripción latina y que pertenecían al reinado de Flavius Wamba, en el año 674. Este rey escribió mucho en su vida y, sobre todo de sus andanzas y aventuras guerreras por tierras de Toledo; y relata en sus escritos de una pequeña Virgen que le sirvió de horizonte para caminar sobre la Oretania; esta Virgen no era otra que la de la Sierra que el pueblo de Moral tanto ama y reverencia.

 

            D. Agustín Ordoñez Pacheco y Villaseñor comparecía (en el año 1734 para realizar las reparaciones indicadas en el párrafo anterior) ante este Ayuntamiento manifestando: “que siendo público y notorio que la ermita de Nuestra Señora de la Sierra amenazaba ruina, el se proponía su reedificación, para cuya obra contaba con sus recursos y con la piedad nunca desmentida de sus convecinos”. El Ayuntamiento le otorgó la licencia que solicitaba y el Caballero de Santiago acometió con generoso empeño la obra, levantando la actual iglesia de la Virgen, dándole belleza en su traza y sólida construcción. Debió la obra ir despacio por los cuantiosos gastos que exige una construcción de esta importancia, porque no se concluyó hasta el año 1750 que lo acredita el haber hallado en los libros capitulares una instancia hecha al Ayuntamiento por Diego Nieto y Segura en 12 de mayo de 1.751, solicitando licencia para colocar en la nueva Iglesia de la Virgen un cuadro con marco de talla y dorado dedicado a la Purísima Concepción, y a otros santos, siéndole concedida. Cuenta la iglesia con un amplio camarín, que a la vez sirve de sacristía, de forma poligonal, artesonado y casetones dorados.

 

            El Ayuntamiento se consideró siempre el patrono de este santuario; nombraba el capellán, a quien estaba confiada su custodia, a la par de los cargos concejiles y al mayordomo que había de administrar sus fondos. Luego, con las nuevas ideas que minaron a las corporaciones populares, el Ayuntamiento de Moral renunció a “esta hermosa prerrogativa” tan en armonía con la representación que ostenta.

 

 

 

 

 

ERMITA SAN ANDRES APOSTOL

 

 

Sobre los conocimientos más fidedignos de construcciones antiguas, en la población de El Moral, datan de fecha incierta pero si de su época, la construcción de lo que hoy son varias ermitas. La ermita de San Andrés, que por su forma, extensión y solidez nos hace presentir estar destinado al servicio público, como granero para recoger los tributos, hórreum, o lo que debió ser la Casa de la curia Romana, y cuando se construyó la ermita, fueron encontrados los cadáveres pertenecientes a soldados romanos con sus armaduras. Las dimensiones y orientación religiosa de esta, no obedecen a ningún patrón arquitectónico de la época, mezclándose en su construcción las distintas culturas por las que fue atravesando este edificio, y en el que podemos apreciar desde los basamentos románicos hasta el arte barroco que destaca de entre otros.

 

 

 

 

ERMITA  DEL SANTO CRISTO

 

            Por cuento por parte de Gabriel Forcayo Carrilo y el licenciado Leandro García vecinos de la villa de Moral, patronos del patronazgo, “que en la dicha villa dejó fundado Juan Domínguez García. Difunto, me fue fecha relación que el dicho Juan Domínguez García  por su testamento y última voluntad había dejado ordenado que en la dicha villa hiciese y fundase un monasterio de frailes franciscanos descalzos, lo cual estaba tratado con el provincial y difinidores de la dicha orden los cuales holgaban de ello y lo consentían. Fue acordado que debía mandar esta mi carta, por la cual doy licencia y facultad para que se puedan hacer y fundar el dicho monasterio. Dada en Madrid a 15 de Diciembre de 1.606”. Murió  el fundador Juan Domínguez a 15 de Junio de 1.599 otorgando su testamento ante Juan Gómez, escribano de este concejo en 14 de Mayo de 1.625. se puso la primera piedra y en 1.630 se ve ya la comunidad asistir a los actos parroquiales.

 

 

 

 

ERMITA DE SAN ROQUE

 

            Desde tiempo inmemorial es San Roque venerado en esta villa, y a su intersección poderosa recurrió siempre en las ocasiones repetidas que las epidemias diezmaron y castigaron terriblemente a su población. Próximo a su ruina y casi abandonada su pobre y antigua ermita, en los primeros años del siglo XVIII se construyó la iglesia, que hoy le está dedicada en el Ejido del pozo de la buena, y cuya edificación se hizo a expensas de sus devotos. De esta precedió a aquella con las mismas proporciones.

 

            De un perfecto parecido con la de la Sierra, con sólo veinte años que ésta procedió a aquella, con la misma proporción en su forma, una misma altura de sus bóvedas y fábricas e iguales materiales empleados en su construcción, acusan la mano de un mismo artífice. En el año 1801 se pintaron sus bóvedas, si es que pintura merece llamarse aquel grotesco emborronamiento. Había en esta iglesia fundada una capellanía, que proveía el  Ayuntamiento, y los censos y bienes de ella producía una renta anual de 2.500 reales, administrados por el mayordomo que nombraba igualmente la corporación municipal.

 

            La antigua ermita se hallaba situada en el camino empedrado donde se aparta el de la Hoya de Juan Alhambra.

 

 

 

 

ERMITA DE LA SOLEDAD

 

            La primitiva ermita con techumbre de madera que incendió en 1.869 y don Juan José Moreno Palanca resolvió su reedificación bajo la dirección del maestro D. Juan Ramón Naranjo Alcocer.

 

            Al fallecer ilustre, generoso y venechor acabó su obra. Cuando sólo faltaban pequeños detalles de decoración solamente sus herederos abandonaron el edificio a su propia suerte.

 

 

 

 

ASILO

 

 

            Antiguo colegio de Maristas construido a principios de siglo por los hermanos Clemente; uno de los cuales, D. José Patricio Clemente y López del Campo, era alcalde de esta villa; caballeros piadosos y generosos que realizaron con esta obra una de las mejores que en su época podía realizar un ser humano, hacer llegar la cultura a todos los niveles de la sociedad.

 

           

 

 

ERMITA DE SANTIAGO Y DE SAN BLAS

 

 

            Aunque antes los romanos lo llamaban  “Tejeras”, el paraje de Santiago recibe su nombre actual a partir del siglo IV, en honor del Apóstol. Si bien es cierto el dicho popular de que todos los caminos conducen a Roma, también es cierto que está serpenteado por diferentes vías de origen romano, entre ellas la vía dominicana que uniría la ciudad de Nimaux, en el sur de Francia, cruzando Oretum (Oreto)  y hasta llegar a Extremadura

 

Cuenta la historia que la vía Dominicana fue mandada construir por el general y Arquitecto Agripa, yerno del emperador, en su camino hacia Mérida para construir el gran teatro. En un punto concreto de esta vía existió una mansión, sobre cuyas ruinas se reconstruye la ermita de Santiago, después llamada de San Blas.

 

            Pese al transcurso de los años y al paso de las civilizaciones, con diferentes usos y perspectivas, la ermita de Santiago y de San Blas se mantiene erguida, cimentada sobre la fe y el amor filial hacia el santo. Surgida de ente los olivos, el edificio susurra con el viento “... estoy aquí, no me olvidéis... soy el fruto de la ilusión frustrada”.

 

 

 

 

LA CRUZ DEL BARRANCO

Antigua Cruz del Forcallo

 

 

            En la confluencia de las calles ramón y Cajal, Manuel Quero y Miguel Sanchez Maroto, en extramuros del antiguo casco urbano y por el camino de Santa Elena (la popular calle Ahumada, desde 1894), existía un huerto propiedad de los condes de Forcallo, en cuyo muro oeste se apoyaba la Cruz del mismo nombre, y que significaba un humillado levantado en honor del signo de la redención, como la actual Cruz del santísimo, muy común en aquella época en la entrada de las poblaciones.

 

            El muro que servía de apoyo a la Cruz se derrumbó por el hundimiento de una noria, quedando medio sepultada. Desde entonces, el lugar recibió su actual nombre de cruz del Barranco, y, pese a ello, los moraleños de entonces, lo moraleños de siempre, siguieron rindiéndole culto cada 3 de mayo.

 

 

 

CASA DE LOS TAMBORES

 

 

            Citada como uno de los edificios de interés en el catálogo arquitectónico de la provincia de Ciudad real.

 

            Ubicación: sitio denominado de “La Veredilla” término municipal de Moral de Calatrava.

 

            Descripción: Extensa edificación rectangular (41x68), sin otros huecos perimetrales que los dos grandes portones en sus fachadas norte y sur por los que se accede al patio y corral de labor respectivamente. Entre el patio y el corral de labor se levanta el cuerpo central de dos plantas con estancias ampliamente proporcionadas y dedicadas a zona de residencia de los dueños de la finca.

 

            Lateralmente, a ambos lados corren dos naves, a un agua, subdivididas a toda serie de compartimentos necesarios para las labores agrícolas, cocheras, bodegas, horno, cocinas de gañanes, cuadras, etc., en sus cuatro esquinas presenta tambores octogonales, provistos de ventanucos a modo de troneras. Esta edificación verdaderamente sorprendente en medio del paisaje de viñedos y olivares, más recuerda los fuertes que vemos en las películas de ambiente mexicano, que a una casa de labor a quintería manchega.

 

            Por la calidad de sus materiales, interesantes soluciones constructivas y majestuosidad de su traza, merece un estudio más que profundidad, pues, consideramos es un auténtico documento de la historia de la construcción.

 

            Fue mandada construir por D. Agustín Salido, aproximadamente por el año 1868, coincidiendo con el reinado de Isabel II, parece que estuvo destinada al hija de D. Agustín, futura marquesa de la Veredilla; así aparece Dª. Josefa Salido Echalecu pero las desgracias políticas o el fin de la protección de la Reina acarrearon su ruina económica y con el tiempo esta propiedad, gravada en hipotecas, pasó por múltiples manos. En determinados  momentos se temió lo peor por su estado de abandono que llegó a ser muy preocupante, pero gracias a su solidez ha vencido en su lucha a la fuerza de las cosas, y sigue gallarda desafiando al tiempo, no quiere morir y ¡ojalá y así sea!.

 

 

 

 

CASA DEL RINCON

 

 

            Casa del Rincón, antes llamada “La Venta de la Reina”. Cuenta la tradición que en 1.529 el rey Felipe II, hubo de refugiarse en esta Casa cuando la crecida del Río Jabalón y el encharcamiento de La rambla le impidieron continuar su camino. Durante dos noches y dos días que duró sus estancia, contemplando los cerros de Cabeza-Parda y los innumerables rebaños, el monarca sintió curiosidad por conocer cómo era posible cuidar tantas ovejas en tan escaso espacio. Los pastores del lugar, indagados por el Rey, le contaron la riqueza y abundancia de los pastos, que daba respuesta a su curiosidad.

 

            Años más tarde de aquel suceso, en 1.544, cuando el citado monarca mandó construir el Palacio de Aranjuez, ante las múltiples dificultades por encontrar un lugar adecuado para instalar la encomienda de Otos, recordó aquellas palabras de los pastores, y decidió que el lugar más adecuado era nuestro término municipal. De este modo se construye el edificio que ocupa el Ayuntamiento, con todas sus dependencias.

 

 

 

 

LA PLAZA DEL MORAL

 

 

            La crónica de Ciudad Real nos dice del Moral; “su plaza mayor mide cien varas de longitud por cincuenta y siete de latitud, no deja de ser majestuosa por los edificios que la forman pues la Iglesia Parroquial ocupa la fachada del Norte, la casa de la Encomienda la del Este, el Pósito la del sur y las Casas Consistoriales la del Oeste”. Hallábase en el siglo XVII gran parte de ella rodeada de corredores bien fabricados que le daban buen aspecto, distinguiéndose los de Ayuntamiento en 1.717 a D. Pedro Bernardino Dávila y de la Cueva y a D. Agustín Ordoñez, hoy del  Oro, los que habían de ejecutar la obra con sujeción a los planos presentados, concediéndoseles en propiedad para unirlos con su casa-habitación  a ellos linderas. El Sr. Dávila de la cueva colocó en la clave del arco su escudo de armas, cuyo blasón heráldico adoptó la corporación municipal para su sello.

 

            En el legajo 6087 del Archivo Histórico Nacional de Madrid, se encuentra la descripción de la visita al Concejo y cosas públicas de la villa  del Moral realizada en Mayo de 1605 por D. Cristóbal Mejía de la Cerda, Caballero de la orden de Calatrava y Fray d. Pedro de Merlo, prior de San Benito de la ciudad de Jaén. Dice así:

 

            Primeramente vimos y visitamos la Audiencia Pública de la dicha villa y casa del ayuntamiento de ella que se mandó hacer de nuevo en la visita pasada, la cual es un cuarto de casa de buen edificio alto y bajo que se entra a él por unas puertas de buena madera y clavazón nuevas y en el primero se hace audiencia, el cual tiene tres ventanas con sus rejas nuevas, con sus puertas de madera y está todo nuevo y sin necesidad de reparos, en el cual dicha pieza está el arancel de escribanos escrito en una tabla colgada de un clavo.

 

            Desde esta plaza se sube por una escalera a la cámara del Ayuntamiento que es una sala larga y muy buena con dos ventanas la uno con su reja en el frontispicio de la sala y la otra que sale al corredor, la cual dicha sala está acalada como se mandó en la visita pasada.

           

            Vimos la plaza pública de esta villa la cual está empedrada como se mandó en la visita pasada y de presente no tiene necesidad alguna.

 

            Otro sí vimos las tiendas que tiene el dicho concejo en la dicha plaza que la una de ellas sirve de casa de peso ....

           

            Vimos la cámara del alhorí que está encima de las dichas tiendas (Alhorí es un palabra derivada del árabe al-horí que significa granero).

 

            Vimos la carnicería pública de esta villa que está junto a la dicha plaza....

           

            Vimos el matadero que está en la dicha carnicería el cual está bueno....

 

            Otro sí vimos y visitamos el pozo del concejo de esta villa que se dice el pozo de la buena el cual tiene su brocal de piedra y alrededor de él está empedrado.....

 

            Vimos la calle de la Tercia la cual está muy sucia y desempedrada.

 

 

 

 

EL AYUNTAMIENTO

 

 

Es el edificio que ocupa la parte este de la plaza, de la calle Tercia a la casa de los Bravos, es donde están todos los servicios municipales; Casa consistorial, Juzgado, Casa de la Juventud, Asuntos Sociales, delegación de Policía, Centro Social, hogar del jubilado y el Centro de Atención a la Infancia.

 

            El vetusto edificio es tan sólido porque ya nació para ser Encomienda, creada en 1.544 en sustitución de la de OTOS cedida a Felipe II para formar el Real Sitio de Aranjuez y llegando a ser una de las pingües de la orden.