Aunque antes los romanos lo llamaban
“Tejeras”, el paraje de Santiago recibe su nombre actual a partir del
siglo IV, en honor del Apóstol. Si bien es cierto el dicho popular de que todos
los caminos conducen a Roma, también es cierto que está serpenteado por
diferentes vías de origen romano, entre ellas la vía dominicana que uniría la
ciudad de Nimaux, en el sur de Francia, cruzando Oretum (Oreto)
y hasta llegar a Extremadura
Cuenta la historia que la vía
Dominicana fue mandada construir por el general y Arquitecto Agripa, yerno del
emperador, en su camino hacia Mérida para construir el gran teatro. En un punto
concreto de esta vía existió una mansión, sobre cuyas ruinas se reconstruye
la ermita de Santiago, después llamada de San
Blas.